Facundo Campazzo, el
base de Peñarol de Mar del Plata, quien con apenas 21 años está jugando su
tercera final en la Liga Nacional de Basquetbol; en el país de la Generación Dorada, el país basquetbolístico lo pide a gritos en el
equipo que viajará a Londres.
Pero así como Campazzo parece estar respondiendo
positivamente nutriéndose de los conocimientos y experiencias de sus líderes,
el deporte está lleno de pibes con condiciones y entornos favorables que no
llegaron a la meta.
Campazzo, con sus frescos 21 años, es ni más ni menos que el base y líder de
juego del equipo, con todo lo que ello implica en materia de la cantidad de
decisiones que debe tomar el pibe a lo largo de cada partido. Y a su edad, en
un equipo que siempre está jugando finales y partidos decisivos, EQUIVOCARSE es una de las materias más
importantes que debe cursar.
“De los
errores se aprende”, reza el refrán, y un líder que tenga la capacidad de
hacer autocrítica sin dejarse llevar por el malestar o la bronca que suelen
venir con el error, vale oro.
Campazzo jugó un partido inolvidable en el tercer encuentro de la gran final,
pero un error en una de las últimas pelotas lo puso por unos segundos en el ojo
de la tormenta. “Pensaaaaa”, le
gritó Leo Gutiérrez, y
acto seguido Hernández le dio una mini charla aparte, ante
las cámaras de televisión y en un estadio con más de 7.000 espectadores. La
pregunta del millón era: “¿se pincha luego del error cometido y el tirón de
orejas?”. Pero la respuesta la dio el propio Campazzo segundos
después, con un robo y una corrida que puso a su equipo al frente.
Hoy le toca llevar las riendas deportivas; cantar la
jugada, tener la pelota en la mano más que sus compañeros y tomar decisiones en
cantidad, al frente de uno de los mejores equipos de la historia de la Liga
Nacional.
Pero algún día, dentro de unos años tal vez, le tocará
convertirse en la máxima referencia del plantel. Y en esa carrera, después de
esos intensos minutos con errores, retos y aciertos, podríamos apostar que Facundo dio muestras de estar cerca
de aprobar su materia más importante, que no es otra que dejarse liderar.
Es que en estos tiempos, sobrecargados de
profesionales y chicos en formación, fastidiosos y con aire de sabelotodos, que
se enojan cuando los sacan o les intentan corregir un error, ese “dejarse liderar” y acatar la autoridad
con buena actitud es, tal vez, el mayor atributo de este pichón de crack.
Germán Diorio. Psicólogo argentino especializado en deportes.
